Arcón de Clío
“Marxismo y subversión. Ámbito laboral”
Documento del Estado Mayor General del Ejército Argentino
Durante los años ’60 y especialmente los ’70, las Fuerzas Armadas argentinas produjeron una multitud de documentos, algunos de ellos eran manuales que perseguían fines tácticos para “luchar contra la subversión” y se mantenían reservados, es decir, eran de lectura restringida, sólo para miembros de las Fuerzas Armadas, muy posiblemente para oficiales. Por otro lado, también se produjo una serie de documentos que fueron publicados sin restricciones, los cuales tendieron a aumentar una vez producido el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que dio lugar al autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” (1976-1983).
Dentro de los escritos que se inscriben en el último aspecto, y acompañando el Dossier “Representaciones en torno a la última dictadura” que presentamos en este número de Cuadernos del Ciesal, compartimos una selección del documento titulado “Marxismo y subversión. Ámbito laboral”, publicación editada por el Estado Mayor General del Ejército[1], un informe que a priori fue realizado con los fines de ser de público conocimiento dado que, a diferencia de otros trabajos similares, no tiene la leyenda de “reservado”. De igual manera, la lectura del mismo da a entender que fue efectuado para ser leído por personas ajenas a la institución castrense.
El documento constituye una valiosa fuente para comprender la visión que tenían las Fuerzas Armadas, el Ejército en particular, sobre la denominada “subversión”, tanto como del marxismo desde una perspectiva ideológica y sus efectos sobre el ámbito laboral, tema sobre el cual gira el escrito. En ese sentido, conviene realizar una serie de salvedades. En primer lugar, si bien el documento no tiene fecha, se puede intuir que pudo publicarse en los primeros años del gobierno dictatorial. Es posible que se hubiera elaborado para su difusión entre funcionarios del Ministerio de Trabajo, repartición estatal que había quedado bajo la dirección del Ejército, y para su posterior reparto entre miembros de diferentes entidades patronales aliadas al gobierno militar.
El escrito en cuestión se constituye como una “guía” para detectar el accionar “subversivo” en los ámbitos empresariales y gremiales para así “conocer sus fines últimos [de la “subversión”], estrategias, objetivos y metodología para lograr la unidad de acción necesaria que permita oponerse orgánicamente e inteligentemente a sus propósitos antinacionales” (p. 20). De ese modo, se realiza una contextualización de la coyuntura tanto internacional como nacional, enmarcando la “práctica subversiva” dentro del conflicto Este-Oeste. En esta oportunidad, hemos seleccionado la presentación con que se introduce el informe y los capítulos IV y V referidos al tema central sobre la “infiltración marxista” en las empresas y gremios, siendo estas las secciones donde se pueden apreciar las representaciones construidas sobre el movimiento obrero y los sindicatos en los años ’70 en un contexto de conflictividad social y política que había tenido al mencionado sector como uno de sus principales protagonistas.
En este sentido, resulta interesante que al momento de contextualizar la “infiltración” y presencia marxista en la Argentina, se lleve el relato hacia finales del siglo XIX, procediendo a explicar las diferentes ramas, de forma un tanto confusa, entre la influencia del anarquismo y el marxismo en una amplia gama de organizaciones, al tiempo que presenta las divisiones que se sucedieron dentro de la Internacional Socialista, en momentos donde el discurso castrense plantea el inicio de acciones de “agitación” y “violentas expresiones terroristas” (p. 3). La apretada síntesis histórica sobre los movimientos marxistas, la cual es completamente descontextualizada en relación a las diferentes coyunturas históricas del país, finaliza con una descripción de las “principales bandas subversivas”, como las denomina la publicación de los años ’70. Es en esa parte del escrito que la descripción del ERP y Montoneros[2] confluye con el relato mítico que sirvió como base para la legitimación del accionar represivo desarrollado por el Estado dictatorial (Canelo, 2008; Risler, 2018), enmarcando al mismo dentro de la construcción discursiva efectuada por las Fuerzas Armadas en lo relativo a la amenaza y el ataque externo que la Argentina estaría sufriendo.
Seguidamente a la mencionada descripción, se pasan a analizar las distintas “tácticas de captación y agitación aplicadas en diversos ámbitos” (p. 14) cuyo objetivo final sería la “toma del poder mundial”. En el mencionado capítulo se hace referencia a la infiltración en diversos ámbitos para lograr su meta. Es relevante destacar que para el documento “el centro de gravedad es llevado sobre el sector obrero, especialmente el industrial, quien como consecuencia de la politización de que fue objeto su organización es el considerado más fácilmente manejable y favorable a sus fines subversivos” (p.14). El mismo capítulo refiere también a las “acciones psicológicas” llevadas a cabo por los grupos asociados a la “subversión” con los fines de captar simpatizantes y adherentes, desestabilizar la situación social y económica del país y desprestigiar la imagen del mismo en el exterior. En especial se hacía foco en reforzar los argumentos que circulaban en la sociedad argentina desde mediados de los ’60 en torno al debilitamiento del entramado social, producto de la infiltración de la “subversión”, en áreas específicas como la educación[3] y la familia.
Finalmente, el cuarto apartado refiere a la especificidad del escrito, describir y advertir sobre las tácticas y técnicas por la cual la “subversión” se infiltra en los ámbitos gremiales y productivos. La presunción de que el documento estuvo pensado para ser leído por miembros de los sectores empresariales se presenta cuando al inicio del apartado, donde se dice que
El empresariado argentino ha dado muestras de madurez y responsabilidad en circunstancias en que, a las dificultades propias del medio nacional e internacional en el que se desenvuelven sus actividades, se sumaban las creadas por situaciones ficticias, provenientes no sólo de la acción subversiva concreta sino de conducciones estatales, empresarias y laborales demagógicas.
Hoy, que la meta a alcanzar por la Nación está claramente fijada y se avizora la luz de un nuevo día preñado de posibilidades de realización, se impone que cada uno asuma su responsabilidad y ocupe el puesto de lucha que esta gran empresa de todos reclama (p.20).
Los anteriores fragmentos no sólo ratifican la idea antes expresada sobre los destinatarios del escrito, sino que también muestra la voluntad de alinear al sector empresarial dentro de los objetivos planteados en cuanto a política económica por parte del “Proceso de Reorganización Nacional”, al marcar un antes y un después en lo que refería al manejo de la economía y de la relación con los sectores sindicales asociados a la idea de la “demagogia” e “ineficiencia”. Por otro lado, en el segundo párrafo citado aparece una clara idea relativa a la estrategia comunicacional de la dictadura que Julia Risler (2018) denominó como “ganar la guerra”, es así que el presente escrito se adscribe a las estrategias de acción psicológicas desplegadas por la dictadura para influir en la opinión pública y generar bases de legitimación social (Risler, 2018; Schenquer, 2022).
El documento “Marxismo y subversión. Ámbito laboral” constituye un importante aporte para entender cómo operó la política del gobierno dictatorial hacia los sindicatos y las organizaciones de la sociedad civil, así como también para comprender la alianza con los sectores empresariales y grupos económicos encumbrados. No hay que olvidar, por otro lado, que el movimiento obrero organizado fue uno de los principales sectores que vivió la represión estatal, sumando una gran cantidad de militantes sindicales y obreros como víctimas del terrorismo de Estado (Basualdo y Jasinski, 2016). De igual manera, es posible determinar las representaciones sociales que el Ejército había construido en torno al movimiento obrero organizado, pero también del contexto social sobre el cual se desenvolvía el mismo. La política laboral que perseguía la dictadura, apuntaba a todas luces a debilitar la organización obrera, mediante una alianza entre el Estado y los grupos económicos, especialmente aquellos que respondían al gran capital, para así por medio del terrorismo de Estado socavar las organizaciones obreras, y posibilitar instaurar los cambios en materia económica que se implementaron.
Un último aspecto a tener en consideración, al momento de leer este tipo de documentación, refiera al esfuerzo puesto en generar apoyo y consenso en la sociedad civil. Para ello, como hemos planteado anteriormente, se buscó legitimar el accionar represivo al inscribirlo dentro de una confrontación convencional, estableciendo un relato coherente que cohesionara, primero a las propias Fuerzas Armadas y luego a la sociedad con estas. Actualmente, y como demuestra el Dossier publicado en el presente número de la revista, existe un campo de estudio que aborda las representaciones que se hicieron sobre el proceso autoritario, pero también sobre aquellas representaciones e imaginarios que la propia dictadura buscó instaurar con fines de legitimación, en especial hoy, cuando se intenta rehabilitar estos sentidos encausándolos nuevamente hacia los objetivos planteados por el “Proceso”, trayendo nuevamente la idea de que existió una “guerra”, para así legitimar el accionar represivo clandestino desplegado por las Fuerzas Armadas.
Bibliografía
Águila, G.; Luciani, L.; Seminara, L. y Viano, C. (Comp.) (2018) La historia reciente en Argentina. Balances de una historiografía pionera en América Latina. Buenos Aires: Imago Mundi.
Basualdo, V. y Jasinski, A. (2016) “La represión a los trabajadores y el movimiento sindical 1974-1983” en Águila, G.; Garaño, S. y Scatizza, P. (Coord.) Represión estatal y violencia paraestatal en la historia reciente argentina. Nuevos abordajes a 40 años del golpe de Estado. La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación: UNLP.
Calveiro, P. (2008) Poder y desaparición. Los campos de concentración en Argentina. Buenos Aires: Colihue.
Canelo, P. (2008) El proceso en su laberinto. La interna militar de Videla a Bignone. Buenos Aires: Prometeo.
Risler, J. (2018) La acción psicológica. Dictadura, inteligencia y gobierno de las emociones 1955-1981. Buenos Aires: Tinta Limón.
Schenquer, L (Comp.) (2022) Terror y consenso. Políticas culturales y comunicacionales de la última dictadura. La Plata: EDULP.
Ezequiel Berlochi
Facultad de Ciencia Política y RR.II.-UNR
[1] Originalmente, este documento había sido publicado en la hoy extinta página de internet Ruinas Digitales, proyecto de recuperación documental liderado por estudiantes de Ciencia Política de la UBA, que supo reunir un importante acervo documental que incluía revistas políticas de los años ’60 y ’70, colecciones completas de documentos de organizaciones políticas de izquierda, así como informes de sindicatos y publicaciones de las Fuerzas Armadas argentinas y documentos oficiales del “Proceso de Reorganización Nacional”. Hoy el material se encuentra desperdigado y mucho del mismo perdido, por ello recuperamos este valioso informe.
[2] El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros, fueron los principales, pero no lo únicos, grupos político-militares que operaron en la Argentina en los años ’70. El primero de raíz marxista se erigió en brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). El segundo fue un agrupamiento nucleado en torno al peronismo, era la confluencia de un heterogéneo entramado político ideológico, el cual terminó constituyendo una rama del movimiento peronista en esos años.
[3] Sobre este tema, se producirán otros documentos específicos, uno de ellos igual al que presentamos aquí, también realizado por el Ejército pero centrado en la educación, así como un manual para identificar la amenaza “subversiva” en el ámbito educativo producido por el Ministerio de Educación